Es la representación directa de las ideas por medio de signos gráficos que no significan inmediatamente sonidos o fonemas, sino los mismos objetos pintados.
Si la p. representa ideas de objetos materiales o naturales, su desciframiento resulta fácil, pero éste se complica si la representación se refiere a conceptos abstractos.
Determinado símbolo puede representar un hombre, una esquematización acéfala puede indicar un individuo que ha muerto, una mutilación puede referirse a una herida en el miembro respectivo. Un sol repetido puede significar un número determinado de días. Una canoa indica el paso de un río, y las líneas onduladas paralelas evocan el agua, etc.
En la Edad del Bronce escandinava son frecuentes estas p. grabadas en las rocas figurando escenas de barcos; son también frecuentes en las regiones atlánticas europeas, principalmente en los tres focos de Bretaña, Irlanda y Galicia, donde los petroglifoides son abundantes.
Estas representaciones consisten en objetos concretos y reales, materiales y naturales, como ídolos, figuras humanas y animales, armas, carros, trineos, tectiformes, etc. junto al río Batuecas (Salamanca), y en el Letrero de los Mártires (Granada), junto al río Barbate, existen representaciones de peces.
El agua, indicada por zig-zag, aparece en el estrecho de Santonge (Almería), la Carrahola (Cádiz) y otros puntos próximos a manantiales o lagunas.
en el abrigo 4° de los Buitres de Peñalsordo (Badajoz), existe una clara representación de una figura humana con ramificaciones que, según N. Breuil, se refiere a la ninfa de una fuente próxima.
Precisamente en el abrigo del Cantal Chico de Málaga, donde se han localizado restos de habitación, aparece pintado un hombre bajo un tectiforme.

Podemos decir que el fenómeno de la p. apartis de los puntos de vista paleográfico y filológico es el embrión de una escritura que trascendió y evoluciono con el tiempo.









